Lo importante no es lo visible, sino ese sentimiento que genera eso visible sobre quién lo observa. Detrás de cada obra hay un propósito claro. Es un acto de conciencia hecho color y forma. La pintura no pretende mostrar nada, pero si logra provocar mucho. Es una forma de transformar la realidad del espectador de maneras directas y contundentes. Cada obra es una semilla de felicidad, paz y amor. La naturaleza es una herramienta sanadora en sí misma. Y cuando se pinta con ese propósito, la magia opera a todo nivel. Para mí el arte es una herramienta que utilizo para conectarme con la divinidad que hay en mi ser. Y al crearlo se convierte en esa misma herramienta para el otro. Así el creador y lo creado somos uno solo. De la misma manera que el espectador y la obra son uno solo.
Crear de esta manera genera la causalidad del sincronismo, donde los dos hemisferios cerebrales se equilibran.
realidad personal y planetaria. 

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Para hacerlo real sigo 11 pasos metodológicos muy precisos:
Paso 1. La idea.
Paso 2. La palabra.
Paso 3. La forma.
Paso 4. La cosa.
Paso 5. El combate.
Paso 6. La energía.
Paso 7. La casualidad.
Paso 8. La negociación.
Paso 9. Concluir.
Paso 10. La magia.
Paso 11. Festejar el logro.

Así mismo cada pintura estará acompañada de un POEMA ANCESTRAL de mi autoría y de esta manera los mundos internos y los mundos externos se amalgaman  en un canto mágico del ser con su realidad personal y planetaria. 

EL ARTE DE LA MAGIA
 

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